A partir de los 10 meses (más o menos) se pueden empezar a introducir legumbres en la dieta del bebé. Las lentejas y los garbanzos son las más nutritivas.
Se pueden comprar ya cocidas y prepararlas en forma de puré junto con patata y zanahoria. Siempre sin carne pues ya llevan las proteínas necesarias.
Si se combinan con cereales (arroz, pasta...) mejoran la carga proteica.
Las lentejas tienen minerales como el hierro y el calcio, indispensables para la alimentación infantil.
Se recomienda dar lentejas al niño al menos 1 vez por semana. Mi pediatra me ha recomendado darle lentejas al mediodía, el día que le dé pescado por la noche. Sobre todo, no os olvidéis
